
¿Por qué, en realidad, torturamos a los calentadores de baño?
Seamos honestos: los baños son un verdadero infierno para los dispositivos electrónicos. Hay vapor abundante, salpicaduras de agua constantes, y las temperaturas pueden cambiar drásticamente en cuestión de minutos, pasando de extremadamente bajas a extremadamente altas.
Podríamos simplemente poner una clasificación “IPX4” en el producto y listo. Pero ese número no nos indica si el calentador podrá resistir tres inviernos en un baño lleno de vapor. Por eso sometemos cada lote a pruebas de envejecimiento bajo condiciones húmedas y con altas temperaturas. En esencia, intentamos romperlos para que usted no tenga que hacerlo.
El problema con el vapor
El agua en estado líquido es uno problema; pero el vapor es algo completamente diferente. El vapor es muy pequeño y puede colarse en lugares donde el agua líquida no puede llegar, afectando directamente los componentes electrónicos y los filamentos de calentamiento. Si esto ocurre, se produce oxidación. O peor aún, se produce “creepage”, es decir, la electricidad comienza a fluir por superficies donde no debería hacerlo.
Utilizamos estas pruebas para simular años de exposición al vapor del baño en unas pocas semanas. Buscamos signos de daño, como terminales corroídos o sellos que ya no funcionan correctamente.
Calor, humedad y deformaciones
Las lámparas infrarrojas generan temperaturas increíblemente altas. Cuando combinamos ese calor intenso con un ambiente húmedo, los materiales comienzan a expandirse y contrajirse. Si el sello no es adecuado, se agrieta. Y una vez que el sello se rompe, todo está perdido: la humedad llega a los componentes electrónicos. Sometemos nuestros calentadores a ciclos extremos de calor y humedad para asegurarnos de que la carcasa no se deforme y de que los sellos sigan funcionando correctamente.
Encontrar el equilibrio perfecto
Puede preguntarse por qué no sellamos todo herméticamente. Bien, si lo hiciéramos, el calentador retendría todo su calor y acabaría quemándose. Es necesario encontrar un equilibrio: el dispositivo debe poder respirar para no sobrecalentarse, pero al mismo tiempo debe ser resistente a las salpicaduras de agua. Es un equilibrio delicado, pero es la única manera de obtener un calentador que funcione sin causar cortocircuitos tan pronto como alguien entre en la ducha.
Un consejo: si instala estos calentadores en una sauna, preste más atención a los sellos que en un baño normal. Le proporcionaremos los datos necesarios, pero la instalación depende de usted.